Hay una diferencia de fondo entre instalar telecomunicaciones en una vivienda unifamiliar y hacerlo en un edificio de veinte viviendas: en el segundo caso, alguien tuvo que redactar un proyecto antes de que tú entraras, y alguien tendrá que firmar un certificado cuando salgas. Ese marco es el Reglamento de Infraestructuras Comunes de Telecomunicación, conocido como ICT, y funciona en las telecos igual que el RIPCI en la protección contra incendios: define quién puede intervenir, qué hay que construir y qué documentación cierra la obra.
Esta guía ordena lo que un instalador necesita saber antes de entrar en una obra sujeta a ICT: a qué edificios afecta, qué recintos y redes exige, quién firma cada cosa y dónde se concentran los problemas.
A qué edificios obliga
El reglamento se dirige a los edificios con varias viviendas o locales —los de régimen de propiedad horizontal y los destinados a arrendamiento— y cubre tanto la obra nueva como las rehabilitaciones integrales. Su objetivo es garantizar que cada usuario pueda acceder a los servicios de telecomunicación desde su vivienda sin depender de instalaciones improvisadas en fachada o en la escalera.
La consecuencia práctica es que en estos edificios la instalación no se define en obra: viene definida en un proyecto técnico previo, y la ejecución debe ajustarse a él. Si algo no encaja, el camino es la modificación documentada del proyecto, no la adaptación sobre la marcha. La aplicación concreta a cada edificio depende de su uso y del régimen en que se promueva, así que la comprobación se hace siempre sobre el proyecto de la obra.
Quién firma qué
Este es el punto donde más presupuestos se pierden por desconocimiento, porque el reparto de papeles es rígido:
- El proyecto técnico lo redacta y firma un titulado competente en telecomunicación. No es documentación que la empresa instaladora genere por su cuenta.
- La ejecución corresponde a una empresa instaladora de telecomunicación inscrita en el registro correspondiente. Estar de alta como instalador de otra especialidad no habilita para firmar una ICT.
- La dirección de obra, cuando el proyecto la requiere, la asume también un titulado competente, y es quien certifica que lo ejecutado se corresponde con lo proyectado.
- El cierre documental incluye el boletín de instalación, el certificado de fin de obra y el protocolo de pruebas de la instalación. Sin ellos la ICT no está terminada, aunque la señal llegue a todas las viviendas.
Para un instalador que viene del mundo del CCTV o de la intrusión, la lectura útil es esta: la ICT es un terreno con barrera de entrada administrativa. Eso la hace menos competida y más rentable, pero exige tener la inscripción en regla antes de presupuestar, no después de ganar la obra.
Los recintos: RITI, RITS, RITU y RITM
La ICT se articula en torno a recintos donde se concentran los equipos y los registros. Sus nombres describen la posición y la función:
- RITI — recinto inferior. Aloja lo que llega de las redes de acceso: los operadores de telefonía y banda ancha, y el arranque de la red de distribución.
- RITS — recinto superior. Aloja los equipos de captación: cabecera de televisión terrestre y satélite, amplificación y mezcla.
- RITU — recinto único. Sustituye a los dos anteriores en edificios pequeños, cuando el número de viviendas o locales lo permite.
- RITM — recinto modular. Solución prefabricada admisible como alternativa constructiva en determinados casos.
Las dimensiones, la ventilación, la alimentación eléctrica y las condiciones de acceso de cada recinto están tabuladas en el reglamento en función del número de PAU —los puntos de acceso al usuario— del edificio. Esas tablas son el documento de referencia y hay que trabajar con ellas delante: dimensionar un recinto de memoria es la causa más frecuente de tener que rehacer obra civil.
Un consejo que no está en la norma pero sí en la experiencia: si el proyecto deja el recinto justo, plantéalo antes de la ejecución. La telecomunicación de un edificio crece —fibra de más operadores, equipos de red, sistemas de acceso— y un recinto sin espacio libre condena a las ampliaciones a hacerse mal.
Las cuatro redes
Entender la ICT es entender que no hay una red, sino cuatro tramos con lógicas distintas:
- Red de alimentación. Lo que traen los operadores desde el exterior hasta el RITI, entrando por la arqueta de entrada y la canalización externa.
- Red de distribución. Del recinto a los registros secundarios de cada planta, por la canalización principal, normalmente en patinillo vertical.
- Red de dispersión. Del registro secundario al PAU de cada vivienda, por la canalización secundaria.
- Red interior de usuario. Del PAU a las bases de toma de cada estancia, ya dentro de la vivienda.
El PAU es la frontera: separa lo comunitario de lo privativo, y con ello la responsabilidad de mantenimiento. Tenerlo claro evita discusiones posteriores con la propiedad sobre quién repara qué.
En canalizaciones, la regla que más agradece el futuro es la reserva. La norma establece los tubos mínimos por tramo, y ejecutar exactamente el mínimo es dejar el edificio sin margen para el siguiente operador o la siguiente tecnología.
Captación y cabecera
En el RITS se resuelve la parte que más se parece al trabajo clásico de antena. La captación de televisión terrestre y satélite se lleva a la cabecera, donde se amplifica y se mezcla para bajar por la red de distribución. Tres decisiones concentran casi todos los problemas de calidad de señal:
El filtrado. Las bandas liberadas por los sucesivos cambios de la televisión terrestre están ocupadas por telefonía móvil, y sus emisiones pueden entrar por la antena y saturar el amplificador. De ahí que las centrales de mástil incorporen filtros específicos para rechazarlas. Conviene decirlo con precisión porque genera confusión constante: un filtro LTE/5G no tiene nada que ver con distribuir redes móviles en el edificio; sirve para que la telefonía móvil no degrade la señal de televisión.
El presupuesto de niveles. Amplificar sin calcular es la vía rápida a la intermodulación. El diseño se hace de la toma hacia atrás: nivel objetivo en la peor toma, pérdidas de la red, y a partir de ahí la ganancia necesaria.
La cabecera adecuada al servicio. Cuando la instalación tiene que entregar más que televisión terrestre —canales propios, señal de satélite transmodulada, distribución IP en un hotel— la elección de cabecera compacta, multifuncional o con salida IP determina lo que el edificio podrá ofrecer sin volver a tocar el RITS.
Los errores que más se repiten
- Presupuestar una ICT sin tener la inscripción en el registro de instaladores de telecomunicación en regla.
- Dimensionar recintos y canalizaciones de memoria en lugar de contra las tablas del reglamento y el número de PAU.
- Ejecutar el mínimo de tubos sin reserva, y condenar las ampliaciones futuras.
- Modificar la ejecución respecto al proyecto sin documentar el cambio.
- Amplificar sin presupuesto de niveles y descubrir la intermodulación en la puesta en marcha.
- Dejar la documentación —boletín, certificado y protocolo de pruebas— para el final de la obra.
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Preguntas frecuentes
¿En qué edificios es obligatoria la ICT?
En los edificios con varias viviendas o locales, en régimen de propiedad horizontal o destinados a arrendamiento, tanto en obra nueva como en rehabilitación integral. La aplicación concreta a cada caso se determina en el proyecto de la obra.
¿Puede ejecutar una ICT cualquier instalador?
No. Debe ejecutarla una empresa instaladora de telecomunicación inscrita en el registro correspondiente. El proyecto técnico, por su parte, lo firma un titulado competente en telecomunicación.
¿Qué diferencia hay entre RITI, RITS y RITU?
El RITI es el recinto inferior, donde entran las redes de acceso de los operadores. El RITS es el superior, donde se sitúan los equipos de captación de televisión. El RITU es un recinto único que sustituye a ambos en edificios pequeños, cuando el número de viviendas o locales lo permite.
¿Qué es el PAU y por qué importa?
El punto de acceso al usuario es la frontera entre la red comunitaria y la red interior de la vivienda. Marca dónde acaba la instalación común y empieza la privativa, y con ello el reparto de responsabilidades de mantenimiento.
¿Un filtro LTE/5G sirve para distribuir cobertura móvil en el edificio?
No, es justo lo contrario. Rechaza las emisiones de telefonía móvil para que no entren por la antena de televisión y saturen el amplificador. Su función es proteger la señal de televisión, no repartir cobertura móvil.